Noe's profileEl DesahogaderoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
April 02 La moraga de Elenita, o cómo recibir tu propia medicina a cucharones.Hace tiempo que no me pasaba por la cabeza esta anécdota. Y mira que es una pena, porque siempre me arranca una carcajada, y normalmente también a las personas a las que se lo cuento, y sobre todo a sus coprotagonistas... Aunque esta ultima vez también ha creado un ambiente de indignación que no comprendo demasiado bien, si me indignara yo... y no digo que en su momento no me quedase pasmada, si, Cristi, tienes razón, en ese momento fue un poco ''sorprendente''... Ahí va:
Julio del 2004, una noche cualquiera.
La moraga de Elenita... La razón de que la llamáramos así es que fue idea de Elenita quedar. Elenita, porque se lo merece, tiene muchos amigos, así que pensábamos que traería un montón de gente a la que conocer. Una moraga es una moraga, y conocer gente nueva siempre es un buen incentivo, suficiente como para dar nombre propio a algo por otro lado relativamente común (dichosos veranos universitarios).
Lo que no sabíamos es que, aunque al final Elenita vino sola, iba a ser suficiente como para que fuera una noche diferente.
Tras acomodarnos en nuestro Pedregalejo querido (esto es, Dani en la barbacoa, el resto de chicos fingiendo hacer algo sumamente importante relativo a la misma –se necesitan al menos 5 chicos para hacer una barbacoa, recordadlo-, las enamoradas mirando a sus enamorados aleladas, las tres guiris que venían en esa ocasión pululando por ahí sin encontrar su sitio, y las demás rememorando viejos tiempo), comenzamos a buscar formas alternativas de diversión. Y no recuerdo quien tuvo la idea. Alguien sugirió (también puede que fuera yo, lo que hace todo esto aun más ridículo): “¡Vamos a hacer como de pequeños!, ¡vamos a jugar a Beso-verdad-atrevimiento!
Quien piense que un juego como ese no tiene interés a los 23 años, está equivocado. Y si no se convence, que lo pruebe, pero antes, que lea esto.
Yo soy una listilla. Como ya dije anteriormente en este blog, hablo demasiado rápido, antes de darme cuenta de lo que estoy diciendo. Así que me pedí madre, (en estos juegos, para quien no haya tenido la dudosa suerte de practicarlos, es la que menea el bacalao). Y Juanito, que es un gamberro de cuidado, y tiene muy poca vergüenza, salvando la presente, fue madre conmigo.
Y empezamos a hacer maldades. Al que tenia algún pique con otro, le sacábamos el pique a relucir (¿verdad que te pareció mal lo que te hizo tal aquel día...?), o cuando tocaba beso los poníamos uno frente a otro. Al principio respetando la sexualidad de cada uno, vaya, en ese momento chico-chica, luego ya lo que tocara... Vaya, que nos la estábamos ganando los dos. Incluso en un momento dado se pidió que se dieran un beso Jesúsy Bea (lo cual seria del todo normal salvo porque Jesus es mi novio... y Bea su hermana). Todo esto lo digo para que se sepa lo depravados que fuimos y hasta que punto me merezco lo que después paso. Ah, lo de Jesús y Bea no llegó a sueder, huyeron antes (...).
Bueno, volviendo a Elenita. Elenita y yo somos amigas desde el cole. Nos hemos ido conociendo poco a poco, lo que hace esa amistad aun mas valiosa. Hemos vivido algunas cosas juntas, y entre ellas, están dos pseudorelaciones que ella tuvo con dos chicos del grupo. Como podéis imaginar a estas dos pseudorelaciones, cuyos protagonistas estaban los 3 presentes, dieron muchísimo juego. Y así llego el momento: Elena no quiso responder una pregunta (teniendo en cuenta el tono al que había llegado el juego, y aunque no la recuerdo, seguro que fue mejor así), por lo cual, tenia que dar un beso a alguien.
Y ahí es cuando vi la luz, “uy uy uy uy, lo que se me ha ocurrido”, pensé. Bueno, pensé poco, mas bien solté: “Mira Elenita, si soy buena, que te voy a dar a elegir: puedes darle un piquito a quien yo elija. O puedes elegir tu a quien quieras, pero el beso tiene que ser mas que un pico. Tienes que darle un beso con lengua a alguien”. Si, ya se que suena ridículo, a nuestra edad... pero el tinto a veces hace milagros de los malos.
En un momento dado Elenita pareció dudar, se paro un momento, pensó algo, puso cara de bicho... me miro, sonrió y dijo:
- De acuerdo. Yo elijo. Beso con lengua.
Podéis imaginaros, todos atentos, yo, feliz en mi (entonces) magnifica idea... ¿a quien elegiría? ¡Cualquier decisión seria significativa, se iba a decantar por uno de los dos chicos en cuestión, y además le iba a dar un beso, con lo que todos íbamos a ver la reacción del chico y cotillear a gusto durante algún tiempo!
- Elijo a Jesús.
Si.
Escogió a Jesús. Y allí, sin decir nada, un poco colorada y con la boca abierta, me tuve que tragar a mi amiga Elenita liándose con mi novio (que todo hay que decirlo, no vio ni por donde le venia), en mis narices, y encima, PORQUE ME LO MERECIA.
Y eso es todo. ¿Es para reírse cada vez que uno lo piensa o no?
Ayyyyyyyyyy, Elenita, te echo de menos, ¡vuelve de Moscú, que allí hace mucho frió, y aquí hace falta gente como tu! Si al menos tuviera tu email.... Comments (13)
TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://noemglez.spaces.live.com/blog/cns!B105380FA749DCF3!364.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|