Todos tenemos una boca llena de palabras. Y todos sabemos escupirlas, y todos lo hemos hecho alguna vez. El problema, lo dificil, es saber elegirlas a ellas y al momento en que debemos dejarlas salir. El problema es lograr que lo hagan con suavidad y sin estruendo, y que aun asi cumplan su cometido.
Hace un rato he tenido que decidir palabras y usar un momento. He tenido que decirle a una persona a quien quiero cosas que no le gusta oir. No se si he hecho lo correcto, pero al menos me he parado a pensarlo. Mi gran defecto es que a veces las palabras adecuadas me salen a destiempo, y las erroneas salen sin que me de cuenta, sin que me de tiempo apenas a arrepentirme de haberles abierto la puerta.
El otro dia mi preparador me dijo que lo mas duro q hay en esta vida es tomar decisiones. Aunque se me vinieron a la cabeza un monton de sucesos duros que podian pasarte en la vida, consegui contener la diarrea verbal y callarme por una vez. Hay que saber callarse, coño. Hay que saber escuchar. Hay que aprender a hacerlo, la verdad, ¿quien nace sabiendo?.
Tomar decisiones. Nunca sabe uno el camino correcto, nunca lo conoce antes de hacerlo, pero hay que observar, porque la vida te va poniendo pistas por delante. La razon exacta no la se, pero una pista muy fiable es q si tienes dos caminos, normalmente el bueno es el duro, el q no quieres recorrer, el que te echa para atras y hasta te da miedo.
Asi que una leccion q creo q he aprendido: hay q saber pararse y no quedarse quieto. La vida se hace con los caminos que tomas, casi siempre hay vuelta atras cuando has andado, pero el que se para demasiado tiempo hay veces que nunca vuelve a andar.