Noe's profileEl DesahogaderoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 14 Examen, Madrid 30 de junio.Hace casi dos meses que no escribo ninguna entrada. Ha sido una época de muchas decisiones, de muchos cambios y sobre todo de reestructuración.
El 30 de junio hice el examen de las oposiciones. Fue un examen difícil, salí sin saber si lo había hecho bien o mal, confiando en la suerte y con una sensación de desequilibrio bastante pronunciada. Mercedes me había acogido en su casa, la tarde antes su compañera Mayca nos dio una sesión de relajación. Es psicóloga, y fue algo muy interesante, además, funcionó. Fui muy relajada al examen. Paloma, otra compañera, me acercó a la universidad con el coche, además me estuvo aconsejando sobre los efectos físicos de los exámenes y las oposiciones. Es médico. No se puede decir que estuviera sola o desatendida, me sentí arropadísima en Madrid, y es muy difícil sentirse casi en casa en un lugar lejano y justo antes de un examen que llevas esperando casi un año, pero es que allí tengo una amiga que no me la merezco.
Por fin nos conocimos, Alfonso, un momento antes del examen ya nos vimos, y después encontramos a Laura y a Galder, es agradable la presencia humana después de tanta charla virtual. Alfonso y yo fuimos a comer. ¡Al Corte Inglés! Vale, no es original, pero no por eso fue menos agradable. Allí compramos un décimo para la lotería a medias, a ver si podíamos pillar a la suerte por ahí. Tengo que mirar si nos ha tocado algo. Bueno, tengo que encontrarlo primero, pero no puede haber ido muy lejos. El pobre Alfonso tuvo que irse casi enseguida, porque le esperaba el examen de Jueces al día siguiente. Así que llamé a mi primo Pablo, y fui a tomar un café con él.
Después del café, visita obligada a la Manifestación del orgullo Gay, que hay que aprovechar las casualidades y coincidía con mi examen. La verdad es que la manifestación me decepcionó un poco, esperaba más glamour y exceso, supongo que me fui demasiado pronto, a las 8 más o menos.
Cenamos en un vietnamita, Cristina Parra, Javi, Mer y yo, me gustó mucho, y pienso repetir. A medio día y tomando el menú, eso sí, que ahora toca ahorro.
Y después.... ¡Fiesta! Fue una gran noche, muchas risas, baños desde los balcones, conversaciones trascendentales y bastante alcohol. Mer ligó, y luego también Adriana... así que a las 7 y media, un cuarto de hora después del último güisqui, cogí el metro para volver a casa. No sé la cara que debió verme aquel señor, pero me agarró por los hombros, me meneó un poquito y me dijo muy serio:¿¡ adónde vas?! - Plaza de Castilla – balbucí. - Pues aquí no es, ahí enfrente. Ala. Crucé al otro andén (no recuerdo muy bien cómo) y a una chica que había allí le pregunté si ahora iba bien. El señor no me había mentido, y desde el otro andén me regañaba apuntándome con el dedo. Llegué a casa sana y salva, y sentí un orgullo muy grande y muy absurdo, porque no sólo había sobrevivido a la noche madrileña, sino también a la depresión postexamen que amenazó por un momento durante la mañana con hacerse un hueco en mi agenda.
El resto de los días en Madrid fueron muy agradables, relajados, preparando el camino para lo que se avecinaba, y que iré contando poco a poco, que por hoy ya he dado bastante la vara. |
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