Noe's profileEl DesahogaderoPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 24 Ruido.Me encantan las fiestas, nunca me ha gustado salir de marcha, he salido de marcha muchísimo. También he hecho muchas fiestas, aunque algunas han sido demasiado parecidas a salir de marcha.
En el blog me gusta hablar extrapolando situaciones mías que puedan ser genéricas; un blog es una página personal en la mayoría de los casos, y éste, evidentemente, no está dedicado a un tema concreto más espécifico que el mero desahogo del autor. Excusatio non petita...
Siempre melancólica aún con una sonrisa, y siempre melancólica aún dando aparentes saltos de alegría, o borracha, filosofeando sobre el amor, la vida, la libertad, sabiendo por dentro que la mayoría de las cosas que decía eran grandes mentiras, y las demás, mentiras pequeñas.
Nunca me gustó salir como salían los demás. Quería que me gustara, pero no lo conseguía. Incluso en los cumpleaños de los amigos, al final, aburrida. Qué niña más aburrida. Hablando más con los padres de los niños que con los niños, muchas veces padres despreciativos de niños despreciativos también, otras solo posibilidades inconexas repartidas en el tiempo, que no han llegado nunca más allá del soplar las velas y volver a casa. De adolescente cuasialcohólica, el animal más social que yo misma conociera, autodespreciada por lo ligera, y la moralidad contradictoria y al final perdida del todo y pisoteada donde quiera que estuviera.
Esas noches fueron grandes. Grandes pesadillas de risas y locuras y sobre todo estupideces. De romper con todo, de romperte todo, reducirte al residuo más pringoso, más odiable y menos susceptible de ser compadecido. Hacerlo por hacerlo, voluntariamente y sin excusas, convertirte en aquello que siempre te asqueó, para poder disfrutar junto al resto, y sabiendo también que era mentira, que degradaba más así que de manera natural. Si acaso que de manera natural no degradaba, no más que al escarabajo que rueda su pelota, no más que al pájaro que deja morir a su polluelo que no supo volar a tiempo, pero saltó.
Pero las fiestas sí me gustan. Celebrar con cariño y entre todos, y reir sinceramente, o discutir para entender, y hablar con la música no demasiado alta, jugar sin tener que organizar toda la partida, compartir la comida, y si bebida, poca. Quedarse en casa hasta tarde, pero no sacar fuerzas de flaqueza. De manera natural no es aburrido, de manera natural no es ni ridículo ni anormal ni nada, y yo no lo sabía. Sin finalidades copulatorias, sin ruido taponando los oídos, sin bailes sin sentido, sin baños ocupados, sin verborrea, sin gente y gente y gente. Tanto tiempo pensando que era rara, defectuosa, pero era solo natural.
Me cansé, y de cansancio aprendí lo que olvidé al salir de mi. June 18 Todas las mañanas, cuando me levanto...Os voy a contar una historia de fatalidad inofensiva. Este último fin de semana que estuvimos en Málaga, mi madre me ha insuflado ondas de autoconsciencia anatómica, en síntesis, todo en ella me ha dicho: - Adelgaza. Como adelgazar no es cosa de dos días, he intentado ponerme mona en general, porque así, con una voluntad toda orientada hacia el mismo lugar, es más fácil no pasarse el día centrado en lo que NO debes hacer, y sí en lo que quieres conseguir. Total, que anoche me alisé el pelo, y hoy he estrenado un vestido muy mono fruto de una de las ondas matriarcales. Pensaba ir andando media horita y coger el metro, pero... se me ha roto un zapato en el camino. Así que me he sentado a esperar el bus. No ha tardado tanto como esperaba, pero venía casi lleno, así que me he tenido que sentar al fondo, en esos sillones más altos de lo normal. Y, como llevaba unas revistas de Gon, me he puesto a leer en la postura que encontraba más cómoda, con las piernas cruzadas y ligeramente tumbada hacia un lado, vaya, como si fuera sola en el bus. Cuando faltaban tres paradas para la del curro, por el rabillo del ojo me he dado cuenta de que a lo lejos (esta vez no me olvidé las gafas), un señor mayor de pelo blanco me miraba fíjamente. Recreando la perspectiva que debía tener creo que, si bien no vería casi nada, sí podría imaginarse mucho. Generalmente lo que cada cual imagine me da un poco lo mismo, pero, oye, hoy no me apetecía, así que, como el bus estaba ya medio vacío, he ido a sentarme a otro sitio, y al pasar junto al "viejo", me ha soltado, con ese tono de voz pegajoso y que casi huele mal, un: "¡niñaaaaaaa, que güena que'stas!" de lo más prototípico. Esas cosas no me pasaban desde los 20 años o así, por lo que he tenido sentimientos encontrados del tipo "nostalgia de lo oscuro". ¿Es posible añorar incluso aquello del pasado que no te gustaba? ¿será porque en nuestros recuerdos todo está enlazado y rememorar lo bueno sin lo malo es más difícil -y quizás menos sano- que tomar el todo e incorporarlo a uno? Inmediatamente se me ocurrió decirle al señor: "mire, le disculpo por su evidente demencia senil y una falta de educación amasada con los años que poco remedio tiene ya", pero no me salía a cuenta el gasto de saliva y la llamada de atención. Suficiente molestia le ha causado el cambio de sitio, porque no ha podido encontrar ángulo para poder ver lo que quisiera ver. Pues eso, que buenos días. |
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